Masaje prostático ¿en qué consiste?

Victoria Baro
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Si eres un hombre heterosexual es posible que ciertos tabúes sobre sexualidad te estén impidiendo disfrutar de los que podrían ser los mejores orgasmos de tu vida ¿lo sabías?

Precisamente por ello hoy te queremos hablar del masaje prostático, una técnica a la que no debes temer, ya que te puede resultar tremendamente placentera.

¿Qué es la próstata?

A estas alturas habrás oído hablar mil veces de la próstata, pero quizá no tengas muy claro qué es exactamente este órgano y cuál es su función. Pues bien, se trata de una glándula del tamaño aproximado de una nuez, que está ubicada en la raíz del pene, enfrente del recto y justo debajo de la vejiga. ¿Qué implica esto? Pues sencillamente que la forma más sencilla de acceder a ella es a través del recto.

La próstata está directamente implicada en la producción de semen, pero además cuando se estimula o masajea se hincha y produce un gran placer. Resulta que en la próstata se encuentra el conocido como Punto P, la zona más erógena del cuerpo masculino, de ahí que a través de su estimulación se puedan conseguir orgasmos mucho más intensos.

 

¿Para qué sirve el masaje prostático?

A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que el masaje prostático puede proporcionarte un buen rato y un placer como nunca lo has experimentado, una forma diferente de llegar al orgasmo que nunca te arrepentirás de haber probado.

Pero la cosa no se queda sólo aquí, y es que el masaje prostático es además muy bueno para la salud sexual. El líquido prostático ayuda a limpiar tu sistema reproductor de bacterias,  ayudando a mantenerlo más sano, también puede ayudarte a mejorar la potencia sexual y a prolongar tu rendimiento en el acto sexual.

En el caso de problemas en la próstata, este masaje puede ayudar a reducir el dolor y el malestar si hay inflamación en la glándula.

¿Cómo se practica el masaje prostático?

Ahora que ya sabes todas las ventajas que puede tener el masaje prostático, seguro que te interesa saber cómo ha de realizarse.

Pues bien, lo primero que tienes que hacer es dejar a un lado todos los prejuicios que puedas tener con respecto al sexo anal. En segundo lugar, hazte con un buen lubricante, la zona del ano no lubrica de forma natural y mejorarás mucho la experiencia si facilitas el deslizamiento del dedo o del juguete que vayas a usar con una buena lubricación.

Una forma muy sencilla de llevarlo a cabo es a través de masajeadores prostáticos, unos juguetes sexuales especialmente diseñados para estimular esta glándula.

En estos casos la higiene es esencial. Recuerda lavar bien los genitales y la zona del ano antes de empezar con el masaje, te bastará con un poco de agua y jabón neutro. Tampoco está de más que apliques un enema para limpiar toda la zona del recto y evitar que pueda haber suciedad en el mismo.

En el sexo anal la precaución es siempre el mejor aliado. Procura no ejercer presión de forma fuerte durante repetidas veces, puesto que esto puede dar lugar a problemas como la aparición de hemorroides o a la gangrena de Fournier.

Eso sí, ten en cuenta que esta estimulación no suele producir el orgasmo de forma rápida, sino que hace falta tener paciencia. Para aumentar las sensaciones puedes combinar esta estimulación con estimulación en otras partes de tu cuerpo, los genitales o alguna otra zona erógena.

Después de haber disfrutado de la experiencia, no te olvides de lavar bien tus manos o el juguete que hayas estado empleando, así estará en óptimas condiciones de uso la próxima vez que quieras jugar con él.